jueves 26 de febrero de 2009

KOBAYASHI ISSA




KOBAYASHI ISSA

Escritor y poeta japonés, Kobayashi Nobuyuki ,apodado Yataro en su infancia.

Issa tuvo una infancia complicada debido a los maltratos de su madrastra. Viajó a Edo (Tokio) cuando comenzaba su adolescencia, lo que significó un cambio radical en su vida.

Mientras trabajaba en un templo budista estudiaba haiku. Utilizó pseudónimos en sus primeros haiku hasta que en 1792 comenzó a llamarse Issa: "Con la primavera Yataro renació convertido en Issa".

Tuvo una vida muy dura, de muchas necesidades y llena de desgracias. En sus haiku siempre reflejó la belleza de las cosas simples de la vida.

FUENTE:
http://www.frasesypensamientos.com.ar/autor/kobayashi-issa.html

• Un hombre" así se registra en la posada. En una noche fría.
• Con alegre canto el ruiseñor llama a sus paternos.
• Luna llena mi aldea deteriorada es como usted la ve.
• Pájaro preso, en tus ojos la envidia de los insectos.
• Abres en vano el pico, gorrioncillo huérfano.
• ¿La edad de la luna? Yo diría más o menos trece años.
• Un poco fastidiosas, las flores para abrirse. ¡El buda dormido!.
• Lo siento por las pulgas de la cabaña ¡Van a adelgazar muy pronto!
• De la mala hierba ¡Qué mariposa nació!.
• En la lluvia primaveral, una hermosa doncella da un gran bostezo.
• En el mismo lugar se obstina el pájaro carpintero al atardecer.
• Llegó el otoño. El cachorro que no lo sabe es un Buda.
• Esta mañana es otoño al decir estas palabras siento como envejezco.
• Habiendo cambiado de ropa me siento pero muy solo.
• Los gorriones juegan a la escondida entre las plantas de té.
• De no estar tú, demasiado enorme sería el bosque.
• La vejez también al cortar un ramo de flor una mueca en la boca.
• Caracol a tu manera ¿Puedes llegar a ser un Buda?.
• El mundo va muy bien. Otra mosca come el arroz.
• Huye el rocío. En este mundo sucio no hago yo nada.
• El aire fresco, en esta dirección. Como Amida llego al Nirvana.
• Pulgas. Para ustedes también la noche es soledad y larga.
• Lozanía de atardecer. El sabe que la campana redobla el sonido de la vida.
• ¡Porque así debe ser! Estrenémonos a morir a la sombra de las flores.
• La mariposa revolotea como si desesperara en este mundo.
• Cansadamente sueña el viejo pino todavía no es Buda.
• Una puerta de ramajes y como cerradura un caracol.
• Un ser humano una mosca en la gran sala.
• Viva inquieta pulga. Por mi mano transfórmate en Buda.
• De los orificios de la nariz del Buda. Surge una golondrina.
• Aun la cascada más pequeña resuena, fresca es su agua.
• Bajo las flores del cerezo pulula y hormiguea la humanidad.
• El rocío se dispersa. Hoy una vez más sembraré granos de infierno!
• En la flor de loto cambia el rocío del mundo.
• Temblando en las flores silvestres se va la primavera.
• Remordimiento: los campesinos cantan mientras yo duermo.
• Estoy aquí por estar, y la nieve sigue cayendo.
• ¡Ah!, ¡ser como un niño el día de Año Nuevo.
• Frente al espantapájaros a edad avanzada tengo vergüenza de mí.
• Picado por pulgas. ¿Entonces fue verdad ese sueño de arena?
• En el blanco rocío me ejercito al paraíso.
• Inmóvil y serena la rana observa las montañas.
• Cuando florece el ciruelo yo esparzo sardinas en la tumba de mi gato.
• Mientras nos mudamos de una cuna a un ataúd...¡Cuánta palabrería inútil!
• Ven gorrión que has perdido a tus padres, juega conmigo.
• Mirándome se camufla la rana.
• Oca salvaje ¿A qué edad hiciste el primer viaje?.
• Abriendo los picos, los pajaritos esperan a su madre. Lluvia de otoño.
• En este primer amanecer de primavera incluso mi sombra está repleta de vigor.
• Un punto en el día la alondra canta al fondo de la lluvia.
• Que nada me pertenezca. Sólo la paz del corazón y el frescor del aire.
• Sube lentamente pequeño caracol escalas el Monte Fuji.
• Mantiene un desafío de miradas conmigo la rana.
• El humo dibuja en este momento el primer cielo del año.
• Todos en este mundo en la cumbre de un infierno ¡A contemplar las flores!
• Entre las flores del ciruelo el hototogisu limpia sus patas.
• Si no fuera por Buda. No tendría luz el rocío en la hierva.
• La hierba de las pampas cae y el ojo puede ver como el frío aumenta.
• La siesta dejo al agua de las montañas pelar el arroz.
• El ruibarbo en la nieve más pálido brilla púrpura.
• ¡Rayos y truenos! A cada relámpago el mundo se sana.
• Desnudo, sobre un caballo desnudo bajo la lluvia torrencial.
• Ella puso al niño a dormir, y ahora lava la ropa; La luna de verano.
• En cada perla de rocío tiembla mi región natal.
• Por esta boca que mordió una pulga canto al Buda.
• Me voy de la casa junto al ruiseñor ¡Cuídala caracol!.
• Ondulando serpenteando la brisa viene a mí.
• Saltamontes no aplastes las perlas en el blanco rocío.
• Tampoco yo he encontrado un hogar. Tarde de otoño.
• El frío ¿De dónde viene? OH espantapájaros.
• Pobre. La más pobre de las regiones ¡Pero sientan este frescor!
• El gatito que pesamos en la balanza continúa con sus juegos.
• Retoma fuerza en la manga la luciérnaga que huye.
• De noche bajo la luna torso desnudo el caracol.
• Esas flores de cerezo que tanto me embelesaron desaparecieron de la tierra.
• Noche tras noche mi sopa de legumbres acompaña la nieve.
• En la punta de la nariz del Buda del páramo cuelga un hilo de hielo.
• El niño que imita al cormorán es aún más maravilloso.
• Apártate del camino gorrión sin casta. Pasa el caballo.
• Puesta del sol. La rana también llora.
• No quiero continuar en este mísero mundo. Y se descuelga la gota de rocío.
• No lloréis, bichos, que hasta los astros sufren desengaños.
• Abriéndose paso entre la multitud, una amapola en su mano.
• Canto de insectos. Un hoyo en la muralla ayer desapercibido.
• De los arces de otoño me acerco y la soledad me invade.
• ¿A dónde puede ir bajo la lluvia este caracol?.
• A la sombra de las flores del cerezo. No son nás extranjeros.
• Lluvia de pétalos. Agua de neblinas lejanas quisiera beber.
• El mundo es rocío puede ser de rocío y sin embargo...
• ¡Cuando retornes no olvides mi casa, golondrina que emigras!.
• No pises este lugar: ¡Ayer tarde había por aquí luciérnagas!.
• Noche de golondrinas. Mañana otra vez nada mejor que hacer.
• Ocurre en los humanos y también con los espantapájaros no son derechos.
• Cuando envejecemos la larga presencia del día es también motivo de llanto.
• ¿De quién es pues, hijos míos, esta roja, roja luna?.
• Las aves cantan, ¡Mirad! Al mismo ritmo las nubes pasan.
• ¿Cuándo vino tan cerca de mí este caracol?.
• ¿Sentirán nostalgia los días de neblina las ninfas del cielo?.
• Al otoño de mi vida la luna no tiene manchas y sin embargo.
• Un gorrión cansado en medio de un grupo de niños.
• Pedí prestada mi cabaña, a las moscas y mosquitos, y dormí.
• Cubierto de mariposas el árbol muerto florece.
• Mariposa que revoloteas. Como tú siento que soy una criatura de polvo.
• Matando una mosca herí una flor.
• Un mundo de gran dolor y tristeza. A pesar de los cerezos en flor.
• Mundo de rocío de mundo ¡Ah! Sin embargo.
• Aldea perdida acostumbrados a su miseria ellos toman el fresco por la noche.

miércoles 28 de enero de 2009

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viernes 26 de diciembre de 2008

EL PAÍS DE LOS POETAS POR AURELIO ASIAIN




EL PAÍS DE LOS POETAS POR AURELIO ASIAIN

Ha sido tal la fortuna del haiku en todo el mundo que hay quien cree que en Japón no se escribe otra cosa. La mayoría de los cinco millones y medio de escritores registrados oficialmente practica el género, lo mismo que un número muchas veces mayor de aficionados anónimos. Los grandes diarios le dedican una o varias columnas. Hay programas de haiku en la radio. Y diariamente, a primera hora de la mañana, se transmite uno de televisión en el que poetas reconocidos leen, comentan y corrigen los ejercicios enviados por el público, algunos de los cuales merecen publicarse en una revista de gran tiraje, de venta en los supermercados.

Pero no todo el mundo escribe haiku. Los emperadores y la familia imperial no componen naturalmente sino waka, una forma que data del siglo VII y cuyo nombre significa literalmente "poesía japonesa". En la Ceremonia Poética Imperial del Año Nuevo, que se celebra desde la época de Kamakura, en el siglo XIII, se canta el mejor de los waka escrito en el año por cada uno de los miembros de la familia, lo mismo que una decena escogida entre las decenas de miles enviados por los ciudadanos en respuesta a la convocatoria y con un tema determinado.

Entre los siglos VII y XV la poesía japonesa casi no conoció otra forma que la del waka (31 sílabas en versos de 5-7-5-7-7), de la que el haiku es un desprendimiento, una condensación y una crítica. Este fenómeno extrañísimo (una larguísima tradición poética con una sola forma, y de extrema brevedad) tiene explicaciones muy diversas, pero la esencial tiene que ver tanto con la naturaleza fonética de la lengua, que dispone de un número en extremo reducido de sílabas (los japoneses no cuentan fonemas ni letras sino sílabas), como con el extremo formalismo de una cultura en la que la crítica ha podido casi siempre desarrollarse mejor comoenérgica preceptiva. En cualquier caso, en torno a la mínima estrofa se desarrolló un mundo literario complejo y refinado, cuyo momento de mayor esplendor ocurrió precisamente a principios del siglo XIII, cuando se compiló la octava de las antologías imperiales, el Shin-Kokin-Wakashu.

En el centro de la época dorada se encuentra uno de los compiladores de la antología: Fujiwara no Teika, uno de los tres o cuatro poetas mayores de la historia de Japón. Además de gran poeta, Teika es sin lugar a dudas el más influyente de los críticos y editores de Japón, y probablemente del mundo. Autor de tres tratados decisivos sobre la naturaleza del lenguaje poético, de un diario puntual y de una curiosa ficción narrativa, Teika definió el texto, y en buena medida la posteridad, del Genji Monogatari. Conceptos como el de wabi, esencial en la estética japonesa (y popular en el Occidente contemporáneo), son en buena medida obra de Teika. Pero su obra más popular (no hay japonés que no se la sepa de memoria) es una de sus antologías. El Hyakunin Isshu (Cien poemas de cien poetas), compilada hacia 1230, ha sido durante siglos, sin duda alguna, la más popular entre las numerosas antologías de poesía japonesa. Las ediciones, comentarios, adaptaciones, parodias y recreaciones no han dejado de sucederse desde el primer momento y el libro (un conjunto de poemas escritos entre los siglos VII y XIII) ha desempeñado un papel determinante en la formación del gusto y la conformación del canon literario. Su influencia se ha extendido a todas las artes y, más allá de ellas, a toda la cultura del país. Los estudiantes aprenden durante los primeros cursos los cien poemas, base de un juego mnemotécnico indispensable en las celebraciones de Año Nuevo y sobre el que se transmiten telenovelas y series radiofónicas.

Mientras todos los japoneses saben de memoria los cien waka, los estudiosos discuten interminablemente el sentido de los versos. No es sólo que el tiempo los haya oscurecido: los enigmas y las disputas sobre ellos surgieron de inmediato. La poesía cortesana japonesa abunda en alusiones, ambigüedades, dobles sentidos, juegos de palabras, aliteraciones, y otras oscuridades que hacen posibles las interpretaciones más dispares y pueden llegar a ser irritantes. Arthur Waley escribió célebremente: "La selección parece haberse hecho con el propósito de exhibir los rasgos menos placenteros de la poesía japonesa." Es cierto, pero también lo es que, como apunta Donald Keene, la antología incluye muchos buenos poemas. Algunos están entre los más notables de todos los tiempos. (No es una poesía, de todos modos, fácil de traducir, y no es extraño que hasta ahora no haya encontrado en nuestra lengua un puente como el que tendieron para Basho Octavio Paz y Eikichi Hayashiya, o como el que le ha dado a Issa Kobayashi y a Yosa Buson Orlando González Esteva, traductor admirable como pocos.)

La estrofa sigue en plena forma. Hace unos años, la poeta Tawara Machi, traductora y crítica de poesía clásica, se dio a conocer con un libro de tanka (es decir, poemas en la forma del waka, pero no estrictamente tradicionales), Sarada Kinenbi (El día de la ensalada), del que se han vendido hasta la fecha cuatro millones de ejemplares.

El más popular de los poetas japoneses, sin embargo, no escribe haiku ni tanka. Tanikawa Shuntaro, que empezó a escribir "como quien toma una bicicleta", según dice, dio a la imprenta su primer libro en 1951, a los veinte años, y ha publicado un nuevo título cada año desde entonces. Formado a la luz de Whitman y de William Carlos Williams, Tanikawa vende millones de ejemplares y llena estadios con una poesía de entonación coloquial e intención filosófica, que está entre las más puras e intensas de nuestro tiempo.
Probablemente sea el único poeta en el mundo que podría vivir tranquilamente de escribir poesía, pero se da tiempo para pintar, traducir las tiras cómicas de Charles Schultz, escribir para el teatro, la radio y la televisión, producir y dirigir películas, y emprender giras de lecturas-conciertos con su hijo, músico de jazz.

El poeta más leído de Japón no es él sino Makoto Ooka, aunque en su función de crítico. Durante 25 años, el Asahi Shinbun publicó todos los días en su primera plana "Oriori no uta", una columna en que Ooka comentaba, en no más de ochenta caracteres (hay que decir que el japonés ocupa cuatro veces menos espacio en la página que el español), un breve poema o el fragmento de un poema, siempre con erudición, con gracia —y con economía de medios—. Lo más notable es que no se trataba de la crítica de un académico o un periodista, sino de un poeta muy destacado.

Notable, claro, para quien mira las cosas desde fuera. No parece tan extraordinario en un país en el que los grandes poetas se convierten al morir en divinidades, y en donde los políticos no citan a autores que no han leído, porque son autores ellos mismos. El gobernador de Tokio, Shintaro Ishihara, obtuvo el Premio Akutagawa con su primera novela y se ganó el respeto y la amistad de Yukio Mishima mucho antes de convertirse en el hombre más poderoso de la política japonesa. –

FUENTE:
PUBLICADO EN AGOSTO DE 2004 EN LETRAS LIBRES http://www.letraslibres.com/index.php?art=9839

viernes 19 de diciembre de 2008

HAIKUS 9 俳句 POR FANNY JEM WONG




HAIKUS
俳句


31
Abre las alas
gira descontrolada
renace azul

32
Suenas retumbas
fina madera negra
claro de luna

33

Fuerte corteza
Cubres rauda los bosques
Preciado bambú

34
Por las mañanas
arroz sopa de miso
rico pescado

35
Al pie del umbral
las mismas zapatillas
siempre esperan

36
Entre bocados
al final se escucha
Gochisosama

37
Grava y arena
mar roca y montaña
allí espero

38

Todas las artes
No me sirvieron señor
Mueble de lujo

39
Calva marcada
Sin honor sin respuestas
tumba sin nombre

40
Polvo de flores
marioneta de seda
elegante muerte

41

Incertidumbre
la katana espera
bien afilada


FANNY JEM WONG
13-12-2008

HAIKUS 8 俳句 POR FANNY JEM WONG



HAIKUS
俳句



21
Suenan sus arpas
dos grillos solitarios
nadie escucha

22
Sobre el fango
abriéndote ante él
creces hermosa

23
Negros símbolos
Son sus tristes falanges
ramas quebradas

24
En el estanque
las aguas se elevan
besos y rezos

25
Flotan en el mar
las conchas de tortugas
marea roja

26
Desnudo amor
desfalleces herido
bajo su sombra

27
Rojo y carmín
musgo y orquídeas
la lluvia cesa

28
El bello faisán
perdido entre cuervos
manjar de reyes

29
Señor oscuro
soplas fuerte y lejos
quiebras el bambú.

30
Siempre escribo
sobre hojas de arroz
cuanto te amo


FANNY JEM WONG
13-12-2008

HAIKUS 7 俳句 POR FANNY JEM WONG



HAIKUS
俳句


11
Azules piedras
corrientes cristalinas
el gorrión canta

12
Ojos abiertos
abanicos salados
cielos ausentes

13
Cuerpos desnudos
purpúreas agonías
ríos de sombras

14
Gris humareda
observa el cochero
ríe olvida

15
Piel amarilla
viajas sin rumbo fijo
seis estaciones

16
Pesada marcha
verdes caparazones
joyas de jade

17
Bajo la lluvia
manos agitándose
adiós olvido

18
Entre corales
Delfines y morenas
espuma roja

19
Jilguero negro
vuela raudo hacia mí
dame tu canción

20
Un abanico
se agita se quiebra
entre tinieblas


FANNY JEM WONG
13-12-2008

HAIKUS 6 俳句 POR JEM WONG



俳句

1
Sábanas blancas
bandadas de gorriones
suenan las flautas

2
Cinco colinas
solitarias lágrimas
relojes rotos

3
Tejiendo horas
el otoño invade
mueren los olmos

4
Con pies descalzos
sonrisas placenteras
vuelan las garzas

5
Pasan las gentes
con lenguas afiladas
rojas saetas

6
Golondrina gris
con las alas quebradas
lloras de amor

7
Reyes de lata
princesas de arena
brotan lágrimas

8
Mueren capullos
entre letras dormidas
ríos de tinta

9
Cantos de niños
esferas saltarinas
danza el jazmín

10
Sobre el papel
mares de roja tinta
pariendo versos



FANNY JEM WONG
13-12-2008